La gran final del Mono
Al este de Grand-Popo, el río Mono culmina su largo recorrido en el océano Atlántico. Este punto de encuentro tiene un nombre: la Bouche du Roy. Entre lagunas, manglares y playas vírgenes, el río y el océano se entrelazan en un paisaje de arena y agua que las mareas y las estaciones redibujan sin cesar.

Se descubre el lugar a bordo de una piragua que se desliza lentamente entre manglares y pueblos de pescadores, hasta el punto donde el agua dulce y el agua salada se mezclan, en pleno corazón de una naturaleza que sigue siendo salvaje.
Los momentos que no debe perderse
- Navegación por los manglares: al ritmo de la corriente, la piragua navega junto a los manglares en la tranquilidad del delta del Mono, donde en ocasiones se avistan aves migratorias. Un momento de serenidad que hay que saborear en silencio.
- Los pueblos pesqueros: a orillas del río, la vida gira en torno al agua. Una visión general de la vida cotidiana de las comunidades que viven a orillas del río.
- El almuerzo frente a la desembocadura: una vez allí, siéntese en la arena para disfrutar de un pícnic a orillas del agua. Un momento único, en un entorno que nunca es el mismo.

Al ritmo de las mareas
Llegar a la Bouche du Roy supone contemplar cómo el río se funde con el océano, al término de un inolvidable paseo en piragua. Integrado en una reserva de la biosfera de la UNESCO, el lugar presenta una riqueza ecológica excepcional. Para los amantes de las aves, una excursión en barca desde Avlo completa a la perfección la experiencia.